Hace 20 años

0
En julio, sí… ¡20 años! Y no, no parece que fue ayer. En diciembre del 1992, cansados de todo un poco y más en el Año Olímpico, fundamos la cooperativa: calengobi. Ya habíamos decidido unir los sueños de los cuatro y echarnos al monte. Ya teníamos pensado el proyecto (vivir juntos, en el campo, llevar una granja y hacer turismo rural), habíamos salido a ver país, y hasta sabíamos con qué podíamos contar: los fondos, las ganas, la familia y los amigos. Faltaba solo un pequeño detalle: ¿dónde? Con el proyecto, nuestro pequeño capital y la previsión de subvenciones anduvimos paseando Catalunya de arriba a abajo. Primero zonas deprimidas (había más ayudas) donde comprar, imposible. Luego miramos opciones de alquiler, pero los tratos no nos convenían (lo dejábamos todo, imprescindible una opción para toda la vida). Sabíamos que algunos obispados tenían casas que dejaban a precios muy arreglados, pero nada era tan grande como lo que necesitábamos: granja y turismo para dar de comer a cuatro no podía ser en cualquier lugar. Y cuando ya empezábamos a estar un poco decepcionados, alguien nos dijo: “¿Habéis mirado en Parcs Naturals de Diputación?”.  Y fuimos y nuestra idea gustó. Entonces se hablaba de turismo verde, de Residéncias-casa de payés… todo había empezado hacía relativamente poco y la oferta de colaboración entre administración y una empresa privada no era demasiado común. Pero, con mucha ilusión por ambas partes, enseguida nos pusimos a trabajar. Un día -creo que era marzo- de 1993 quedamos para ir a ver a las dos posibles “candidatas” (sí hablo de casas, de masías): una en Montesquiu y la otra en el Montseny, una por la mañana y la otra después de comer. Montesquiu, bien. Nos fuimos a comer a Can Pascual, el restaurant más cercano a la Morera. Y comimos bien, muy bien. Y después nos acercamos a la segunda casa del día, donde ya nos esperaban dos guardas del Parque para enseñárnosla. Por muchos motivos: ¡increíble! Andamos, subimos, bajamos… un horno en ruinas, un montón de espacio, un suelo caído, una terraza con unas vistas,… aquí un “festejador”, allí una tonelada de escombros, este tejado está casi nuevo, aquella pared se va a caer,… Toda la casa repasada, unas pocas fotos (en aquella época no había digital aun), unas sonrisas, algún abrazo,… y otra vuelta más. Se ponía el sol cuando los guardas nos invitaron a terminar la visita. Y los cuatro lo tuvimos muy claro, casi sin hablarlo: después de cerca de un año ¡habíamos encontrado la casa! No recuerdo quién, en ese momento, acuñó una frase que después, durante los tres años que estuvimos trabajando en las obras de remodelación, se hizo famosa: “Tíos: ¡barrer y pintar!”.
0

Blog de la Morera

Histórico – Històric

junio 2013
L M X J V S D
    sep »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

Categorías – Categories